miércoles 30 de septiembre de 2009

Recomendación epistemomaniática: Slackware 13.0

Luego de un pequeño lapso de ausencia por exámenes y alguna otra situación que me mantuvo alejado de mis blogs, vuelvo con un pequeño resumen acerca de la última versión de la distribución GNU/Linux Slackware.

El pasado 27 de agosto vio la luz la tan esperada versión 13.0 de Slackware, la más antigua de las distribuciones de GNU/Linux que se mantiene aún en vigencia.
La primera versión de Slackware (1.0) se publicó en julio de 1993 y estaba basada en la distribución SLS Linux.

Slackware es un potente y avanzado sistema GNU/Linux, altamente estable y configurable, y con una baja tasa de cambios en su estructura de archivos y directorios entre versión y versión. Esto lo hace muy confiable, más que nada tomando en cuenta que, aunque trae algún que otro asistente de configuracion, la mayor parte de las personalizaciones que se hagan deben hacerse a mano, editando los archivos de configuración.

Logo de Slackware
Slackware no pertenece a la gama de distribuciones linux en las que encontramos las últimas versiones de cualquier software: su creador, Patrick Volkerding, prefiere sacrificar esto en beneficio de asegurarse que las versiones de los programas en Slackware sean altamente estables y confiables. Es por eso que recién en esta última versión, la 13.0, aparece la serie 4 del entorno de escritorio KDE (KDE 4.2.4), además del otro gran cambio: se inicia oficialmente una rama paralela de Slackware para arquitecturas de 64 bits.

Para los amantes de GTK, Slackware 13.0 incluye además la versión 4.6.1 de XFCE como entorno de escritorio alternativo y para los old-school trae WindowMaker, Fluxbox, Blackbox, fvwm y twm, al igual que lo hace desde hace ya varios años.

También aparece, como cambio importante a mencionar, un nuevo formato de paquetes: el txz, el cual propone una mejor compresión que su antecesor oficial, el tgz. Cabe destacar, además, que Slacware soporta el uso de paquetes rpm.

Además de los repositorios oficiales existen algunos sitios como Slacky.eu, en los que se pueden encontrar paquetes no oficiales y se indica las dependencias de cada uno, las cuales se pueden encontrar en el mismo sitio.

En lo personal estoy muy encariñado con esta distribución, ya que soy usuario de Slackware desde el año 2003, a partir de su versión 8.1 y este último mes, cuando el trabajo y la universidad me lo permitían, estuve haciendo algunas pruebas con mi nuevo juguete: el Slackware 13.0 de 64 bits.
Así que continuación detallaré algunos puntos acerca de mi experiencia con esta nueva versión, además de la experiencia que tuve utilizando por primera vez un sistema operativo de 64 bits.

El sistema se instaló en:
Intel Core 2 Duo E6550 (2 x 2.33)
2 GB RAM. DDR2 667
Nvidia GeForce 8500GT. 256 Mb
Disco de 160 Gb con 4 particiones: 2 ext4 y 2 NTFS


Patrick Volkerding, el creador de Slackware

Sistema:

El sistema, como siempre, es altamente estable. Muy potente, liviano y con pocos cambios en su estructura. Los archivos de configuración se mantienen siempre en el lugar y casi no hay que hacer cambios en los archivos de configuración para esta nueva versión. Noté que falta el asistente xorgconfig, con el cual se configuraba en modo texto y con un gran nivel de detalle el servidor X, en cambio se puede usar su versión alterativa xorgsetup. Ningún problema a la hora de detectar el hardware, todo funcionó sin problemas. Los asistentes fueron de gran ayuda en esta etapa.

El único detalle negativo que le encontré: ntfs-3g no soporta mi locale al montar las particiones. Como me encuentro en Uruguay y hablo castellano, tengo configurado mi locale como es_UY y hasta la versión 12.2, en fstab tenía estas opciones para montar las particiones ntfs:
umask=000,locale=es_UY
Esto lograba que ntfs-3g mostrara los caracteres de los nombres de archivos en mi locale pero no funciona en la versión 13.0.
Hice muchos intentos y lo que más cerca estuvo de ayudarme fue configurar lilo diciéndole que pase un append al kernel para que la consola soportara utf8 por defecto. Luego cambié mi locale por es_UY.utf8 y veía bien los nombres de archivos de ntfs, pero mal el resto de los nombres de archivo. Incluso algunos caracteres de los programas de consola, como mc, también se veían mal.

Asistentes:

Configuración de red: netconfig.
Configuración del sonido: alsaconf.
Configuración del servidor X: xorgsetup
Configuración del ratón en modo texto: mouseconfig.
Configuración de la zona horaria: timeconfig.
Muchos de ellos se ejecutan durante la instalación, pero otros debemos correrlos a manos luego de la instalación o, como en el caso de netconfig, yo prefiero saltarme su configuración durante la instalación y correrlo a mano luego de que el sistema inició y detectó la tarjeta de red.

Modo gráfico:

KDE4 es visualmente espectacular. Aunque es muy personalizable, a mi parecer es mejor adaptarse a su nueva forma de trabajo, en el estilo "todo a un clic". Su entorno es muy llamativo, visualmente atractivo y trae su propio gestor de composite, evitando el tener que instalar compiz-fusion aparte.
Pero, más allá de todas esas ventajas, me resultó en extremo pesado. En muchas ocasiones colgó el servidor X, incluso logró que colapsara todo el sistema en varias oportunidades. Cualquier operación sencilla (copiar archivos de un lugar a otro, por ejemplo) le toma más tiempo del esperado. Amarok, que era un excelente reproductor y administrador de la colección de música hasta la versión 3, funciona bastante mal y hay que cerrarlo y volverlo a abrir en varias ocasiones para que reprodujera la música o para que pasara automáticamente a la siguiente pista. Su herramienta de organizar los archivos de música es más efectivo colgando la máquina que organizando los archivos, por lo que terminé escribiendo un script que hiciera eso.
El panel y el sistema de ventanas tiende a colgarse bastante seguido también, aunque la mayor parte de las ocasiones se vuelve a levantar automáticamente y sin demorar mucho.
Por otro lado XFCE (el que estoy usando en estos momentos), es muy extensible a través de los plugins que se pueden descargar desde su sitio de goodies. Además de que es también muy atractivo visualmente aunque, si te gusta el composite, deberás instalarte compiz-fusion, que se integra perfectamente con entornos GTK.

Multimedia:

Sin repetir lo ya hablado de Amarok, la versión 13.0 de Slackware dio un gran paso en lo que a multimedia se refiere y trae incluídos unos cuantos reproductores de vídeo y música:
- Dragon Player
- XMMS
- Audacious
- Xine
- MPlayer
Más que nada por el tiempo que llevo usándolo, mi camiseta es de los colores de Xine, pero en esta versión no he logrado que me levante los subs en formato .srt de ninguna peli, así que estoy usando mplayer que anda perfecto. Para la música, xmms o audacious, a cuál de los dos está mejor.
También trae, para diseñadores, la versión 2.6.6 de Gimp.

Desarrollo:

En esta versión de Slackware se incluyen:
- gcc 4.3.3 (con sus variantes fortran, objc, g++, etc)
- Perl 5.10.0
- Python 2.6.2
- PHP 5.2.10
- ruby 1.8.7
- MySQL 5.0.84
- SQLite 3.6.14.2

Redes:

- Apache httpd 2.2.13
- DHCPD 3.2.3
- Bind 9.4.3
- DNSmasq 2.4.9

Disponibilidad de software:

Para la versión de 32 bits, recomiendo no quemarse mucho la cabeza y entrar a http://slacky.eu, en la que se pueden encontrar cientos de paquetes no oficiales.
Te preguntarás por qué digo que esto es para la versión de 32 bits. Bueno, debo admitir que me llevé una gran sorpresa al descubrir que en http://slacky.eu no hay paquetes para la rama de 64 bits, así que antes que estar buscando otros repositorios no oficiales volví a los viejos tiempos de compílelo usted mismo. Dejo, entonces, una pequeña guía para la gente que no está acostumbrada a compilar su software y desean usar Slackware64.

Guía para compilar programas en Slackware64:

Antes que nada, esta guía es para instalar los programas bajo /usr. Si deseas instalar tus programas bajo /usr/local deberás configurar los directorios lib para que acepte el /usr/local/lib64 como un directorio de bibliotecas confiable.
Como Slackware64 soporta el uso de bibliotecas y programas de 32 bits, es conveniente mantener separado el software de 32 bits y el de 64. Es por eso que te encontrarás que hay dos directorios de bibliotecas: /usr/lib y /usr/lib64.
Para instalar programas de 64 bits en /usr/local deberás crear el directorio /usr/local/lib64 y agregarlo a /etc/ld.so.conf para que el linker busque ahí.

Tux con pipa, la mascota de Slackware
Ahora sí, la guía:

Cuando descargues el fuente de algún programa o librería, lo descomprimes y desde la vieja y querida consola debes entrar al directorio donde quedó el fuente ejecutas:


[propsycho@localhost:/home/propsycho/software/xarchiver-0.5.2/]$ ./configure --prefix=/usr --libdir=/usr/lib64


puedes además agregar cualquier opción de configuración propia del script configure del programa que estás compilando.
Luego de esto, si salió todo bien y no tienes ninguna dependencia que instalar ejecutas el make para que comience a compilarse el software:


[propsycho@localhost:/home/propsycho/software/xarchiver-0.5.2/]$ make


dependiendo del programa que quieras instalar esto puede llevarte mucho o poco tiempo.
Cuando el proceso de compilado de programa terminó, debes instalar el software en algún directorio que tu quieras y al que tengas acceso de escritura:


[propsycho@localhost:/home/propsycho/software/xarchiver-0.5.2/]$ make install DESTDIR=/home/propsycho/compiled/xarchiver-0.5.2


cuando el proceso de instalación termina vas al directorio donde el software quedó instalado e inicias sesión como superusuario:


[propsycho@localhost:/home/propsycho/software/xarchiver-0.5.2/]$ cd /home/propsycho/compiled/xarchiver-0.5.2
[propsycho@localhost:/home/propsycho/compiled/xarchiver-0.5.2/]$ su


y escribes la contraseña de root. Lo primero que debes hacer es cambiar el usuario y grupo de todos los archivos, esto se supone que se debería hacer automáticamente al crear el paquete pero por algún motivo no sucede, así que hay que hacerlo a mano:


[root@localhost:/home/propsycho/compiled/xarchiver-0.5.2/]$ chown -R root:root *


y ahora sí, a crear el paquete:


[root@localhost:/home/propsycho/compiled/xarchiver-0.5.2/]$ makepkg /tmp/xarchiver-0.5.2-x86_64-1.txz


esa es la nomenclatura estándar para los paquetes de Slackware: nombreprograma-version-arquitectura-numeroPaquete.tipoPaquete, en lo personal yo remplazo la forma de escribir la arquitectura (x86_64) por x64 para identificar cuáles son los paquetes compilados por mí y cuáles son los oficiales.
Cuando el paquete termina de crearse lo puedes instalar mediante el gestor de paquetes de Slackware con este comando:


[root@localhost:/home/propsycho/compiled/xarchiver-0.5.2/]$ installpkg /tmp/xarchiver-0.5.2-x86_64-1.txz


si deseas ser precavido y evitar instalar dos versiones del mismo paquete, puedes remplazar el comando anterior por este:


[root@localhost:/home/propsycho/compiled/xarchiver-0.5.2/]$ upgradepkg --install-new /tmp/xarchiver-0.5.2-x86_64-1.txz

esto actualiza un paquete existente y, si no existe, lo instala.

Con esta guía podrás instalar cualquier programa en Slackware64, en ocasiones te pueden complicar las dependencias, pero no es más que descargarlas, compilarlas e instalarlas previamente.

En resumen:
  • Slackware mantiene su estabilidad, su potencia y su estructura de directorios.
  • El entorno gráfico KDE4 es demasiado pesado, pero la alternativa XFCE es bienvenida.
  • Para la versión de 64 bits se debe compilar el software a mano.
  • Varias posibilidades entre las que elegir en programas multimedia.


Detalles básicos de Slackware 13.0:

Kernel: 2.6.29.6
glibc: 2.9
gcc: 4.3.3
KDE: 4.2.4
XFCE: 4.6.1

Links:

- Sitio oficial de Slackware
- Artículo de Slackware en Wikipedia

miércoles 26 de agosto de 2009

Espectacular simulación del movimiento de las placas tectónicas

Todos sabemos que las placas tectónicas se encuentran en constante movimiento, que la distribución de los continentes en el mundo nunca ha sido igual a la que vemos hoy y que posiblemente nunca vuelva a serlo. Pero muy pocos hemos visto la forma en que las placas tectónicas se movieron a través de nuestro planeta y muchos menos cómo lo harán.
Hoy encontré este genial vídeo llamado 650 million years in 1 min 20 sec (650 millones de años en 1 minuto y 20 segundos) en el que se simula el movimiento de las placas tectónicas desde hace unos 400 millones de años hasta 250 millones de años en el futuro, cuando se calcula que ocurrirá la formación del tercer (o para algunos cuarto) supercontinente de la historia de la tierra. Realmente imperdible.


650 Million Years in 1 Min 20 Sec - The funniest home videos are here


Fuente: Metacafé

lunes 24 de agosto de 2009

Morining Glory Clouds

Imagen captada por el fotógrafo Mick Petroff en las que se ven algunas Morning Glory Clouds cerca del Golfo de Carpentaria, Australia

Estos raros tipos de nubes son conocidos como Morning Glory Cloud (algo así como nube de gloria matinal), pueden alcanzar 1.000 kilometros de largo y se producen en altitudes de hasta dos kilómetros de altura.
A pesar de que nubes rodantes similares han sido vistas en lugares específicos de todo el mundo, los de Burketown, Queensland, Australia ocurren de forma predecible en cada primavera. Tubos de aire largos, horizontales y giratorios puede formarse cuando una corriente de aire húmedo y frío encuentra una capa de inversión, una capa atmosférica donde la temperatura del aire aumenta atípicamente con la altura. Estos tubos y el aire circundante podrían provocar turbulencias peligrosas para los aviones cuando el cielo está claro. Las Morning Glory Clouds, pueden alcanzar una velocidad de 60 kilómetros por hora en una superficie con poco viento apreciable.
Morning Glory Clouds cerca de Bacia de Campos, Brasil

Fuentes: NASA - Wikipedia

Invalidan una de las últimas teorías para viajar por encima de la velocidad de la luz

Una investigación, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), señala dos obstáculos que parecen invalidar la propuesta teórica del motor de curvatura para viajar más rápido que la luz, a más de trescientos mil kilómetros por segundo. Esta hipótesis se basa en el movimiento del propio espacio tiempo que, en principio, puede contraerse y expandirse sin límite de velocidad. Las conclusiones del trabajo aparecen publicadas en la revista Physical Review D.

Concepción artística de la burbuja de Alcubierre: la nave se desplaza porque el espacio tiempo se contrae en la parte delantera y se expande en la trasera
Una investigación, con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), señala dos obstáculos que parecen invalidar la propuesta teórica del motor de curvatura para viajar más rápido que la luz, a más de trescientos mil kilómetros por segundo. Esta hipótesis se basa en el movimiento del propio espacio tiempo que, en principio, puede contraerse y expandirse sin límite de velocidad. Las conclusiones del trabajo aparecen publicadas en la revista Physical Review D.

Paradójicamente, la teoría del motor de curvatura tiene su origen en la ficción: se trata del mecanismo que permite a los personajes de la serie de ciencia ficción Star Trek surcar el espacio más rápido que la luz, o a velocidades superluminares, mediante la distorsión del espacio tiempo.

Su salto al terreno científico tuvo lugar en 1994, año en el que el físico mexicano Miguel Alcubierre publicó un artículo en la revista Classical and Quantum Gravity titulado “El motor de curvatura: viaje hiperveloz en el marco de la Relatividad General”. Este trabajo aprovecha la flexibilidad de la geometría del espacio tiempo, que se curva en presencia de materia del mismo modo en que, por ejemplo, una pelota situada sobre una sábana tensada curva el tejido a su alrededor. En el Universo, los objetos de mayor masa producen curvaturas más acentuadas. Sobre esta base, Alcubierre diseñó un medio de transporte en forma de burbuja con paredes compuestas de materia exótica (un tipo de materia aún hipotético que tiene propiedades gravitatorias repulsivas) que producen una contracción del espacio tiempo en la proa y una dilatación en la popa similares a una ola en el mar.

El investigador del CSIC Carlos Barceló, del Instituto de Astrofísica de Andalucía, en Granada, explica: “Una nave dentro de la burbuja alcanzaría su destino sin moverse por la distorsión local del espacio tiempo, igual que un surfista situado sobre la cresta no ejerce un movimiento propio pero alcanza la orilla gracias al de la ola”. Según los autores, esta hipótesis matemática mostraba debilidades desde su publicación, aunque no se descartaba. Sin embargo, explican, hay un punto que no se había contemplado hasta el momento y que puede afectar al movimiento de esa burbuja: cómo actúan las fluctuaciones cuánticas ante las curvaturas.

De acuerdo con las estimaciones del trabajo, si la burbuja se desplaza a velocidad superior a la de luz, los tripulantes verán como las paredes anterior y posterior se comportan respectivamente como un horizonte negro y otro blanco, similares a los que tienen los agujeros negros. Así, si el astronauta de la nave mira hacia atrás no verá absolutamente nada, un horizonte negro, ya que se está desplazando a mayor velocidad que la luz y ninguna señal puede alcanzarle; en cambio, la proa de la nave recibirá todas las señales, y por ello se habla de horizonte blanco.

Dos horizontes problemáticos

Los autores calcularon cómo se comportan las fluctuaciones cuánticas en ambos horizontes cuando la burbuja se acerca a la barrera de la luz, y han hallado dos efectos que impiden el viaje. En ambos casos, el escollo se encuentra en el vacío del Universo. Según la teoría cuántica, en este estado la energía no es equivalente a cero, sino que de forma constante nacen y se aniquilan parejas de partículas tan rápido que resulta imposible detectar su presencia, y por ello se conocen como partículas virtuales. Sin embargo, bajo ciertas condiciones, como una fuerte distorsión del espacio tiempo, esas partículas pasan a ser reales. Esto es lo que ocurre en ambos horizontes de la burbuja ideada por Alcubierre, con consecuencias negativas.

En el horizonte negro, el astronauta se toparía con la radiación de Hawking, enunciada por Stephen Hawking en 1974. Se trata de un efecto conocido en los agujeros negros debido a la creación y destrucción de parejas de partículas: el enorme campo gravitatorio del agujero negro puede romper el par y absorber una de las partículas, mientras que la otra escapa. Así se produce un resplandor que procede del horizonte y que, en el caso de la burbuja, depende del grosor de la pared: una pared fina, más fácil de obtener en teoría, presentaría temperaturas muy altas que podrían destruir la nave que viajara en su interior.

Pero, aunque pudieran construirse paredes tan gruesas que la temperatura producida por la radiación de Hawking no fuera un obstáculo, el horizonte blanco supone un impedimento insalvable, según la investigación. La contracción del espacio tiempo en la parte delantera produciría igualmente la ruptura de pares de partículas, con la diferencia de que irían amontonándose en la pared. “Este fenómeno provocaría un crecimiento exponencial de energía incontrolable, y hace inconsistente la construcción porque tiende a autodestruirse”, apunta Barceló. “O inventamos una manera de contrapesar esa energía con una energía inversa, lo cual parece inverosímil, o simplemente hay que admitir que no podemos superar la velocidad de la luz por razonables periodos de tiempo”, añade el investigador del CSIC.

Otra opción consiste en no atravesar la barrera de la luz, de modo que no se produjeran horizontes, ni radiación de Hawking, ni altas temperaturas. Como los autores señalan al final del artículo, “quizá viajar al 99% de la velocidad de la luz no esté tan mal, después de todo”.

Fuente: SINC

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